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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Escapada a Madeira


Playa
          Este puente hice un viaje familiar a Madeira; cogí el avión en O Porto, y viajé a la isla portuguesa el sábado, temprano. Me alojé en un hotel y a continuación decidimos visitar Funchal. ¿Por dónde empezar?
Sus playas, caracterizadas por tener piedras en vez de arena, producen relajantes sonidos cuando las olas rozan dichas piedras.
Vistas desde el teleférico
Esta isla me recordó sin duda a Tenerife, debido a factores tan diversos como su ambiente turístico (aclarando que Tenerife es más turística que Madeira), a su origen volcánico, a sus playas, a sus calles... Pero siempre con un toque portugués añadido.
Aunque, a diferencia del archipiélago Canario, Madeira está cargada de verde vegetación, gracias a la fertilidad de su tierra y su clima, aspectos que, sin duda alguna, la definen.
Es por esto que los habitantes de la isla cosechan frutos y verduras, sobre todo tropicales, como mangos, plátanos, maracuyás...

Teleférico del Jardín Botánico
Después los venden en el mercado local, muy famoso y pintoresco, lleno de color, dónde los madeirenses ofrecen a probar estos frutos.
Parte del Jardín Botánico
El domingo invertimos nuestro tiempo en coger el teleférico, situado en la zona del puerto, y admirar las increíbles y diversas vistas desde éste, ya que se diferenciaba perfectamente la división entre la zona turística de la ciudad, la zona residencial de los autóctonos y el monte. Ya arriba, cogimos otro teleférico, el cual nos mostró todo el monte madeirense y nos llevó a un jardín botánico, lleno de especies tropicales y propias de la isla, algunas formando coloridos dibujos.
El lunes visitamos un pueblo cercano, llamado Cámara de Lobos, el cual era marítimo y pesquero. Subimos al monte y allí fui a una plataforma de cristal que estaba a 580 metros sobre el nivel del mar y fue, sin duda despampanante.
Vista de Cámara de Lobos
Por último, tengo que destacar que algunas comidas típicas que probé fueron exquisitas, como el bolo do caco, el cual puede comerse como aperitivo o acompañado de la comida o la cena, y está relleno de mantequilla de ajo y perejil, y también se puede rellenar de más ingredientes, y la espetada de pollo, que se trata de trozos de pollo "espetados" en una especie de pincho, con mantequilla puesta por encima de una forma bastante singular.
En conclusión, disfrutar de un ambiente primaveral o incluso veraniego en el mes de diciembre, para mi no tuvo precio.

Sara

"No necesitas suerte, necesitas moverte."



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